La parestesia es una condición médica que se manifiesta a través de sensaciones anormales en la piel, tales como hormigueo, entumecimiento o ardor. Aunque estos síntomas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, son notablemente más frecuentes en las extremidades (manos, brazos, pies y piernas).
Si bien afecta a personas de cualquier edad, la parestesia es especialmente relevante en la población mayor. Esto se debe a los cambios fisiológicos del envejecimiento y a la presencia de enfermedades subyacentes que predisponen a los adultos mayores a sufrir estos problemas sensoriales.
En este artículo, analizamos a fondo qué es la parestesia en la tercera edad, por qué ocurre y cómo tratarla para mejorar la calidad de vida.
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¿Qué es la parestesia?
La parestesia se define como una sensación táctil anómala descrita comúnmente como «alfileres y agujas», picazón o pérdida de sensibilidad. Estas sensaciones pueden ser:
- Temporales: Generalmente inofensivas, causadas por una mala postura que presiona un nervio temporalmente.
- Crónicas: Persistentes o recurrentes, lo que suele ser señal de una patología subyacente que requiere atención médica, especialmente en adultos mayores.
Causas de la parestesia en mayores
Identificar el origen del hormigueo es fundamental para un tratamiento eficaz. En la tercera edad, las causas más comunes incluyen:
1. Compresión nerviosa
El atrapamiento de un nervio por posturas prolongadas o inflamación es muy frecuente. Un ejemplo clásico es el síndrome del túnel carpiano, donde el nervio mediano se comprime en la muñeca, causando entumecimiento en las manos.
2. Enfermedades crónicas y Neuropatía Diabética
La diabetes es una de las causas líderes. La hiperglucemia prolongada daña los vasos sanguíneos que alimentan los nervios, provocando la neuropatía diabética, cuyos síntomas suelen empezar como hormigueo en los pies y piernas.
3. Problemas circulatorios
La insuficiencia circulatoria y la enfermedad arterial periférica (EAP) reducen el flujo de sangre a las extremidades, lo que genera sensaciones de frío, ardor y entumecimiento.
4. Déficit de Vitamina B12
Con la edad, la absorción de nutrientes disminuye. La falta de vitamina B12 es crítica, ya que es esencial para mantener la vaina de mielina que protege los nervios. Su deficiencia es una causa reversible de parestesia muy común en ancianos.
5. Patologías neurológicas
Condiciones como la esclerosis múltiple, el síndrome de Guillain-Barré o accidentes cerebrovasculares pueden alterar la transmisión de señales nerviosas hacia el cerebro.
6. Efectos secundarios de medicamentos
Ciertos tratamientos para el cáncer (quimioterapia) o fármacos antiepilépticos pueden tener como efecto secundario el daño nervioso o neuropatía periférica.
Síntomas de la parestesia
La parestesia no es una enfermedad en sí, sino un síntoma. Los pacientes suelen describir:
- Debilidad muscular: Dificultad para agarrar objetos o caminar con estabilidad.
- Hormigueo persistente: Sensación de «electricidad» o pinchazos.
- Entumecimiento o hipoestesia: Pérdida de sensibilidad que aumenta el riesgo de caídas.
- Ardor o quemazón: Sensación térmica dolorosa sin causa externa.
Tratamiento de la parestesia
El abordaje médico varía según la causa detectada:
- Control Metabólico: Regular los niveles de glucosa en sangre y mejorar la dieta.
- Suplementación: Administración de Vitamina B12 y complejo B bajo supervisión médica.
- Farmacología: Uso de analgésicos específicos para el dolor neuropático (como la gabapentina).
- Fisioterapia: Ejercicios para mejorar la movilidad y descompresión nerviosa manual.
- Cirugía: Reservada para casos graves de compresión física (hernias discales o túnel carpiano severo).
Prevención de la parestesia
Para minimizar el riesgo de sufrir parestesia crónica, se recomienda:
- Revisiones periódicas: Controlar la tensión arterial y los niveles de azúcar.
- Estilo de vida activo: Realizar ejercicio moderado para favorecer la circulación.
- Higiene postural: Cambiar de posición frecuentemente y usar calzado adecuado.
Conclusión La parestesia en adultos mayores es una condición que no debe ignorarse. Entender sus causas y síntomas es el primer paso para recuperar el bienestar. Si usted o un familiar experimentan hormigueo recurrente, es vital acudir al médico para un diagnóstico preciso.